Bonito semifrontal, vistas espectaculares, a pie de playa

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6 personas

2 habitaciones

4 camas

2 baños

El alojamiento

Bonito apartamento en la urbanización 'Atlanterra playa' pie de playa (acceso directo a la playa de Atlanterra). Al ser un semifrontal y estar en un tercer piso sin edificios delante ni a un lado, ofrece unas vistas espectaculares al mar y a la montaña y una valiosa intimidad. Es un apartamento muy luminoso gracias a su orientación, que le permite recibir el sol hasta las 17 hs aproximadamente. Consta de dos dormitorios (capacidad para 5 personas),dos cuartos de baño, salón-comedor, cocina y bonita terraza. Se trata de un apartamento muy soleado. La urbanización tiene preciosos jardines, amplísimas piscinas, pistas de padel y juegos infantiles. Tiene plaza de garaje incluida en el sótano para un vehículo. Muy cerca encontrará las bonitas playas de los Alemanes y la de los Cañuelos. Zahara es un pequeño y pintoresco pueblo de pescadores situado en un entorno paradisiaco. Podrá degustar en sus típicos restaurantes la especialidad del lugar, el atún.Puede visitar el pueblo de Vejer a 15 km situado encima de una montaña con un entramado de calles de estilo árabe.. También puede realizar un ruta por los famosos pueblos blancos de Andalucía. La ciudad de Tarifa está situada a 25 km y desde allí podra trasladarse a Africa (Tánger) en media hora. A 30 km se encuentran las ruinas de Baelo Claudia (S.II a.C) en la playa de Bolonia.
Zahara de los Atunes es un pueblo con mucho encanto que merece ser disfrutado y además el entorno no deja indiferente a nadie y le permitirá disfrutar de unas vacaciones inolvidables.

ACTIVIDADES DE INTERÉS: El apartamento Amaranta se encuentra en la ruta más importante de aves migratorias de Europa a África; se pueden divisar todo tipo de pájaros durante todo el año.

Podrán contemplar en ciertas épocas del año, la ancestral almadraba (modo artesanal de pesca del atún).
Este pescado se puede degustar en sus restaurantes, cocinado de manera muy variada pero siempre con un sorprendente sabor que no deja indiferente al que lo degusta.

Los paseos a caballo le aportarán a sus vacaciones momentos inolvidables.

VISITAS: Por su proximidad, puede visitar Tánger, y su conocido zoco, a través del Ferry.
A 30 minutos en coche o dando un paseo inolvidable, encontrará la preciosa playa de Bolonia, donde se encuentra la ciudad romana de Baelo Claudia, que data del año II a.C. Su existencia está ligada sobre todo al comercio con el norte de África. La pesca, la industria de salazón y el Garum (salsa derivada del mismo) fueron las principales fuentes de riqueza. El emperador Claudio (41 – 54 d.C.) le concedió el rango de municipio romano.
En el yacimiento se conservan los elementos más representativos que constituían la esencia de una ciudad romana.
También se puede visitar la ciudad de Tarifa (media hora en coche aproximadamente). localizada en la punta más meridional del continente europeo. El predominio actual de los deportes al aire libre (wind surf, skysurf) han hecho de Tarifa un marco incomparable.

El entorno

Bonito apartamento en la urbanización 'Atlanterra playa' pie de playa (acceso directo a la playa de Atlanterra). Al ser un semifrontal y estar en un tercer piso sin edificios delante ni a un lado, ofrece unas vistas espectaculares al mar y a la montaña y una valiosa intimidad. Es un apartamento muy luminoso gracias a su orientación, que le permite recibir el sol hasta las 17 hs aproximadamente. Consta de dos dormitorios (capacidad para 5 personas),dos cuartos de baño, salón-comedor, cocina y bonita terraza. Se trata de un apartamento muy soleado. La urbanización tiene preciosos jardines, amplísimas piscinas, pistas de padel y juegos infantiles. Tiene plaza de garaje incluida en el sótano para un vehículo. Muy cerca encontrará las bonitas playas de los Alemanes y la de los Cañuelos. Zahara es un pequeño y pintoresco pueblo de pescadores situado en un entorno paradisiaco. Podrá degustar en sus típicos restaurantes la especialidad del lugar, el atún.Puede visitar el pueblo de Vejer a 15 km situado encima de una montaña con un entramado de calles de estilo árabe.. También puede realizar un ruta por los famosos pueblos blancos de Andalucía. La ciudad de Tarifa está situada a 25 km y desde allí podra trasladarse a Africa (Tánger) en media hora. A 30 km se encuentran las ruinas de Baelo Claudia (S.II a.C) en la playa de Bolonia.
Zahara de los Atunes es un pueblo con mucho encanto que merece ser disfrutado y además el entorno no deja indiferente a nadie y le permitirá disfrutar de unas vacaciones inolvidables.

ACTIVIDADES DE INTERÉS: El apartamento Amaranta se encuentra en la ruta más importante de aves migratorias de Europa a África; se pueden divisar todo tipo de pájaros durante todo el año.

Podrán contemplar en ciertas épocas del año, la ancestral almadraba (modo artesanal de pesca del atún).
Este pescado se puede degustar en sus restaurantes, cocinado de manera muy variada pero siempre con un sorprendente sabor que no deja indiferente al que lo degusta.

Los paseos a caballo le aportarán a sus vacaciones momentos inolvidables.

VISITAS: Por su proximidad, puede visitar Tánger, y su conocido zoco, a través del Ferry.
A 30 minutos en coche o dando un paseo inolvidable, encontrará la preciosa playa de Bolonia, donde se encuentra la ciudad romana de Baelo Claudia, que data del año II a.C. Su existencia está ligada sobre todo al comercio con el norte de África. La pesca, la industria de salazón y el Garum (salsa derivada del mismo) fueron las principales fuentes de riqueza. El emperador Claudio (41 – 54 d.C.) le concedió el rango de municipio romano.
En el yacimiento se conservan los elementos más representativos que constituían la esencia de una ciudad romana.
También se puede visitar la ciudad de Tarifa (media hora en coche aproximadamente). localizada en la punta más meridional del continente europeo. El predominio actual de los deportes al aire libre (wind surf, skysurf) han hecho de Tarifa un marco incomparable.

Actividades y atracciones

INFORMACIÓN TURÍSTICA ZAHARA DE LOS ATUNES

***'VESTIGIOS HISTÓRICOS ZAHARA*****

El Castillo de Zahara y sus murallas comenzaron a construirse a finales del siglo XV, por orden de los Duques de Medina Sidonia, que tenían la concesión de la explotación de la almadraba. Necesitaban una edificación que sirviera para dos funciones primordiales en aquella época: Defensiva, ya que la costa era presa de numerosos ataques por los piratas, provocando el desalojo de la población y por otro lado, como Factoría, almacen y vivienda para los artes típicos de la almadraba.
En su interior había habitaciones para los almadraberos, patios, cocinas, talleres para reparaciones, grandes salones saladeros, pilas para adovar los atunes, capilla y un sinfín de estancias dedicadas tanto a los guardias que defendían el castillo, como a la gente que trabajaba en la almadraba.
Su estructura era cuadrada, conformada por una gran muralla de almenas y con torres en cada una de sus esquinas, sin olvidarnos de la Torre del Homenaje.
Poseía dos puertas principales: una daba al sur, hacia el mar, y la otra, al muro del Oeste. Cuando se construyó la capilla se abrió otra puerta para facilitar su acceso.
Alrededor del castillo se aglutinaba un pequeño núcleo de cabañas o chozas "chancas", donde se alojaban los almadraberos, también había bodegas, tabernas y viviendas para militares y comerciantes que se acercaban a Zahara para la compra del atún.
Servía de residencia veraniega para los Duques de Medina Sidonia, que se acercaban aquí con su pequeña corte para pasar largas temporadas.

Patrimonio Histórico:
Por Decreto de 22 de Abril de 1949, fue declarado Monumento Nacional, en 1985 fue declarado Bien de Interés Cultural. en el año 2003 la Junta de Andalucía lo declaró "Lugar de Interés Etnológico". Dándole un carácter emblemático entre los castillos de la Comunidad Autónoma de Andalucia.

Actualidad del Castillo:

Hoy en día se encuentra en un estado de semiruina, a pesar de las declaraciones institucionales. El conjunto esta formado por una muralla de sillarejo de piedra unida con cal, de una altura que varía entre los 5,5 m. y los 7 m. En la muralla frontal a la playa dispone de estribos de sillares que refuerzan sus esquinas. Las puertas de la muralla meridional se construyeron con jambas, estribos de sillares y arcos con dovelas. Los huecos que quedan en la muralla septentrional a la calle Gobernador Sánchez González son adintelados excepto la puerta de acceso a la iglesia y la puerta de acceso al Patio de Levante.
En la actualidad conserva dos de las cuatro torres, quedando sólo de la torre de levante la sillería de arranque. El número de vanos actuales ha aumentado, debido a las reutilizaciones que ha sufrido el interior del recinto, y las tres puertas -únicos huecos al exterior a excepción de las saeteras que la horadan en todo su perímetro- con las que aparece en los planos del siglo XVIII, se han convertido en cinco y algunas ventanas.
En la muralla que da a la playa, se han establecido numerosos chiringuitos y restaurantes, el interior del castillo, convertido en un solar, se utiliza como parking improvisado por los veraneantes. En el mes de Agosto se organiza algún mercadillo benéfico y tenderetes para la venta de artesanía marroquí.

Situación actual del castillo y mercadillo durante el mes de Agosto.

Otros monumentos y curiosidades históricas:

Iglesia Nuestra Sra. Virgen del Carmen (siglos XVI y XVII).
Esta Iglesia, tiene su origen en la construcción del Castillo de las Almadrabas por los Duques de Medina Sidonia, que transformaron un antiguo saladero en una capilla para realizar sus oficios, en las numerosas visitas realizadas a la almadraba en época estival. Allí celebraban misa cada día con la pequeña corte de la que se hacían acompañar. Hoy en día ha sufrido una profunda remodelación, encontrándose todavía incorporada a la muralla que da a la calle Gobernador Sánchez González.

La milla náutica:
Pequeño obelisco situado al final de la playa de Atlanterra, a los pies de la montaña, a un paso de la playa de los alemanes. Se puede decir que es el Kilómetro 0 de las Costas españolas. A partir de este punto comienza a contar las millas del litoral peninsular.

El Bunker de Atlanterra:
Un pequeño bunker de la guerra civil, que se encuentra situado en las estribaciones del Cabo de Plata, actuando como límite entre la playa de Atlanterra y la playa de los alemanes. Todavía, aún hoy en día, posee una antigua pasarela de hormigón que lo une con la costa, estaba artillado con armas pesadas y semiligeras. Era utilizado como vigía y defensa ante una posible invasión por mar. Hoy sólo lo habitan cangrejos y gaviotas.

******Torres almenaras de Zahara*******

¿Que son las Torres almenaras? Descripción e historia

Las Torres almenaras son un conjunto de fortificaciones y torres vigías que tenían su razón de ser en la necesidad defensiva de nuestras costas en el sur peninsular debido al continuo ataque de los piratas en el litoral.
Durante la república romana fueron muy duros los ataques en las costas sur peninsulares por todo tipo de piratas, reprimidos por Pompeyo, consiguió que reinara la paz durante varios siglos. Las ciudades costeras dedicadas fundamentalmente a la industria del salazón florecieron por toda la costa gaditana. Durante el siglo III resurgen los ataques de piratas y muchas poblaciones costeras desaparecieron ante el acoso de los piratas que hiceron que nuestras costas se despoblaran.
Para colmo de males, en el siglo IX, aparecen los vikingos, feroces y sin freno, motivaron la construcción en Almería, de la torre al-Màriya, construida para detectar su presencia en Pechinas.
Los vikingos llegaron a subir por el Guadalquivir, atacando Sevilla durante 3 días y sembrando el pánico y el caos por toda la ciudad.
Toda la costa sufría el intenso ataque de estos piratas, por eso los árabes idearon la construcción de una serie de torre almenaras. De ellas quedan muy pocas y semiderruidas, como por ejemplo la Torre de la Peña, en Tarifa y probablemente, la de Trafalgar, situada en el cabo de Trafalgar.
Más adelante, surgieron los turcos-berberiscos que asolaban, al igual que los vikingos, las costas. Ante la situación creada en el litoral y su práctico abandono por casi la totalidad de la población.

Por lo tanto D. Alfonso Pérez de Guzmán, pensó que la única posibilidad de defensa ante estos ataques, eran la construcción de torres almenaras que vislumbraban a los piratas y avisaban a la población. Así construyo la Torre de Conil, para defender su almadraba.
El 21 de Julio de 1515 penetró en Conil una avanzadilla musulmana que practicamente destruyó la ciudad, llegaron hasta el Castillo y se marcharon antes que la caballería de Vejer les alcanzara.
Los Duques de Medina Sidonia, siguieron la labor de Guzmán el Bueno, construyendo otras torres almenaras como Atalaya, Blanca y Roche. A finales del siglo XVI, y por orden de las Cortes, se elaboró un proyecto de fortificación de la costa de Andalucía, el cuál nunca llegó a realizarse.
De todas formas entre el siglo XVI y el XVII se construyeron más torres: en Punta camarinal, se construyó la Torre de Gracia, lo que hoy es el faro. Entre Trafalgar y Barbate se construyó La Torre de Meca.
La Torre del Tajo, una de las más importante, se construyó a finales del sigo XVI, que es la que correpondía a "Bexel" (hoy Vejer de la frontera); fue costeada a medias entre el Consejo de Vejer y los Duques de Medina Sidonia.
Todas las torres, en general, estaban colocadas en lugares estratégicos desde donde dominaban una buena porción de costa.
La mayoría estaban artilladas para ahuyentar a los barcos enemigos y para que al mismo tiempo no pudieran acercarse a la costa a proveerse de agua. Pero, su funcionalidad era más preventiva que defensiva y para ello poseían un sistema de alarma, con el cual avisaban a las poblaciones costeras y a las otras torres inmediatas.
Este sistema de comunicación era bastante curioso. Así la Torre de San Sebastián era la primea en hacer un pequeño fuego (con alquitrán ó leña seca), la siguiente en hacer el fuego era la de Torregorda y la de Santi Petri. Y así sucesivamente hasta el Estrecho de Gibraltar, Granada, Murcia, Valencia, Aragón y Cataluña. Estas señales eran reiterativas por la noche. Si alguna atalaya descubría algún barco enemigo, disparaban un cañon y hacía señales inermitentes con las hogueras coincidiendo con el número de navíos.
Otra información complementaria era llevada a cabo por los atalayadores, que ocupaban entre torre y torre una pequeña cabaña, si había algún peligro corrían a la Torre para avisar del peligro.

La más importante de todas: La Torre del Tajo ó de la Tembladera

La Torre almenara del Tajo se encuentra al borde de un acantilado de cien metros de altitud llamado del Tajo, que le da nombre y que en el siglo XVIII se conocía con el nombre de la Tembladera.
Se ofrece como una construcción con forma cónica de 13,5 metros desde el baquetón de medio bocel al plinto. A la altura de baquetón presenta los canecillos a doble bocel escalonado, que sustentaron la ladronera, hoy desaparecida, y que dominaba el acceso de entrada a la almenara.
Hoy en día presenta pequeños mechinales con restos de trozos de vigas de madera cortados al ras de la pared encalichada. Pero esto restos, como la mano de cal que tiene dada la pared de la estancia circular, parece que son muy recientes. La estancia se cubre con una bóveda semiesférica.
Saliendo del zaguán a la izquierda se encuentra la escalera, con peldaños monolíticos. De subida helicoidal está en muy mal estado en su tramo final, poseyendo un tragaluz a media altura, única ventana de la torre; por ella se accede al terrado, en el centro del cuál se abre un orificio circular que comunica con la cámara.
Actualmente se encuentra en muy mal estado, pues aparte de la caída del tramo final de escalera, se ha desprendido la garita en la parte este y caido un trozo de parapeto junto a la ventana.

******La Pesca del Atún en Zahara******

Descripción y breve Historia:

La pesca con almadraba, es una tradición milenaria que se remonta a los fenicios, un arte de redes fijas que se colocan desde la costa hacia el Estrecho para aprovechar las rutas migratorias del atún, que viaja desde el Atlántico rumbo al Mediterráneo para dejar sus huevos en aguas más cálidas. Una vez el atún en la trampa de la almadraba hay que llevarlo desde la cámara al copo, donde es izado en la famosa "levantá", y con apenas agua, es arponeado por los almadraberos y subido a las embarcaciones situadas alrededor del copo.
La Almadraba de Zahara de los Atunes comienza su andadura con el privilegio concedido por el rey Sancho IV a los "Guzmanes" por sus gestas históricas en la defensa de la plaza de Tarifa. Sus descendientes, los Duques de Medina Sidonia se encargaron de la construcción del "castillo de las almadrabas" (también llamado palacio de Jadraza) en el siglo XVI, para la gestión de la almadraba, cumplia una función defensiva de los ataques de los piratas berberiscos y una función de factoría para la conservación y salazón del pescado.
La pesca del atún proporcionaba una ingente cantidad de beneficios al Duque, aproximadamente ochenta mil pesos y daba trabajo a unas 1.500 personas. De las cuales la mayoría estaba formada por gran cantidad de filibusteros, pícaros, condenados a galeras y gentes de mal vivir; que huyendo de la justicia, se enrolaban en las filas de la almadraba. Ya Cervantes en su Ilustre Fregona habla de ellos como el "Finibusterre de la picaresca" (se dice que la escribio en el Castillo de Zahara de los Atunes).
Alrededor de la Almadraba de Zahara de los Atunes, a cuyo frente había un capitán y un justicia mayor, se reunía gran cantidad de armadores, carboneros, taberneros, alguaciles, barqueros, candeleros, esclavos..que hacían que el pequeño pueblo bulliera por el negocio del atún.

Todo confluía y terminaba en los mercaderes que compraban tanto el atún "legal", como el de "sisa" (el robado por los pícaros y fugitivos). La realidad del espectáculo de la pesca del atún hoy es bien distinta por un sector en reconversión y el descenso año tras año de las capturas. Motivo por el cuál el pueblo de Zahara de los Atunes ha vuelto su vista a un floreciente y creciente turismo estival.

Un día en la Almadraba de Zahara de los Atunes.
Un persistente viento ha impedido la faena hasta que el pasado jueves una tregua del levante permitio retomar la ceremonia almadrabera. Durante dos meses, los almadraberos se han dedicado a calar todo el complejo sistema de mallas bajo el agua. La última red en instalarse es el copo, más gruesa y resistente porque deberá soportar el peso de los atunes. Aprovechando la llamada luna de mayo, con el mayor tránsito de los atunes se inicia la campaña.
Tras muchos días de viento, el ritual se retoma con buen ánimo; a primera hora, los buzos han comprobado que hay atunes suficientes. Bajo el mar, han quedado atrapados entre las mallas. Pero todavía hay mucho por hacer. Las embarcaciones de canto, de tierra y de fuera, se aproximan sigilosas al copo, mientras que otras dos, la testa y la sacada completan el cuadrado a cada lado de la red. Desde un barco de menor tamaño se lanza el atajo, otra red que servirá para empujar a los atunes desde el buche de la almadraba hasta el copo.
Los pescadores de la sacada van subiendo esta gruesa red mientras en la testa se preparan para recibir los primeros atunes al tiempo que comienzan a notarse los primeros aleteos. La red se va izando, los atunes se esfuerzan en escapar y del mar brota espuma como si estuviera hirviendo.
El capitán coordina la operación desde la sacada, lanza gritos desde la testa: ¡Arría, arría!. Se han bajado ya los garfios para atrapar a los animales. Algunos hombres se han tirado al agua. Llevan cuchillos. Un corte en la agalla asegura una muerte rápida y garantiza una carne de máxima calidad. Para subirlos, los enganchan y las grúas los suben, aunque el esfuerzo de los almadraberos es fundamental. Se abrazan a los atunes y, aunque algunas piezas superan los 200 kilos, logran elevarlas aprovechando los impulsos agonizantes de los animales.
La ceremonia es visual. El mar de espuma blanca que se tiñe de rojo, impermeables naranjas que aguardan, los hombres empapados que se agarran a los atunes sumergidos entre las redes. Es también sonora. Los gritos intercambiados, los apodos de pescadores que se lanzan para ahorrar palabras entre el vocerío y el viento, los aletazos sobre cubierta.
Es una exaltación de sangre y mar, una fiesta por la muerte del atún que da la vida a 600 familias de la zona. Dura apenas una hora y se cierra con gritos desbordantes de los almadraberos. Desahogo al cansancio y expresión de alegría por una aceptable levantá. Un total de 123 atunes pasan a la testa, donde son guardados en compartimentos con agua hielo. Las bajas temperaturas garantizan que el producto sevirá para su consumo en crudo, tal y como lo quieren lo japoneses, los principales clientes, que esperan en puerto con sus barcos. En el regreso, las caras son muy distintas a las de los anteriores días.
Una semana de sequía, de madrugones en balde, de paso a gestos amables y risas. Aunque persiste el pesimismo por el descenso en las capturas (se han reducido en un 80% en los últimos seis años).
El capitán comenta: "Hoy sacamos 123 atunes, pero hace unos años salían 300 ó 400". Una preocupación que se extiende a las familias. Ya en puerto limpio de sangre y sal, el capitán vuelve a su casa y su mujer podrá seguir evocando recuerdos a través de un olor familiar.

****La Comarca de la Janda****

La Laguna de la Janda (Origen y Localización)

El nombre de la Janda procede de una laguna en la actualidad inexistente. Ocupaba aproximadamente la parte central de la comarca de que hablamos, entre los términos municipales de Medina Sidonia y Vejer de la Frontera. Esta laguna, famosa por su gran extensión (4.000 has., 14 km. de largo y 6 de ancho) fue desecada hacia 1946, con el fin de roturar las tierras para su posterior cultivo. La Janda no era sólo una manifestación llamativa del fenómero lacustre típico de la zona. También caracterizaba los modos de vida de esta comarca, la más extensa de la provincia. La Janda constituía además un lugar privilegiado para el refugio de aves migratorias procedentes del Norte.
De la Laguna se desprendían múltiples actividades, entre las que destacaban la cestería, basada en el mimbre, los juncos, la caña o la enea. Constituía en definitiva el nexo de unión de de dos zonas diferentes que, con su desaparición, han seguido trayectorias diversas. Por un lado el Triángulo Interior, compuesto en la actualidad por cuatro municipios: Medina Sidonia (cabecera comarcal), Paterna de Rivera, Alcalá de los Gazules y Benalup. Por otro lado el Litoral conformado por Barbate y Zahara de los Atunes. Quizás sea esta ausencia lo que ha hecho a la Junta de Andalucia fragmentar en estas dos zonas la comarca incial en sus Propuestas de Comarcalización.

La Comarca de "La Janda" (Ver Mapa)
Las poblaciones de la Janda pertenecieron al Ducado de Medina Sidonia. La existencia de esta poderosa familia confirió a la cabecera comarcal el caracter monumental de alguna de sus casas. Se trata de verdaderos palacios, aunque en un estado de conservación lamentable, debido a la decadencia económica que sufre hoy día esta población y todo el triángulo interior en general.
Medina Sidonia, junto con Vejer, constituyen dos de los mas bellos ejemplos de urbanismo musulmán que se conservan en la provincia. Las razones del surgimiento de las poblaciones que incluye la comarca son de dos tipos estratégicas y económicas. En el caso de Medina, Alcalá o Vejer predominan las primeras. Fueron primero asentamientos fenicios (incluso más antiguos) y más tarde musulmanes. En el caso de Barbate, Zahara de los Atunes y Benalup destacan las razones de tipo económico. Las dos primeras constituyeron desde antiguo importantes puertos pesqueros y sus almadrabas y labores de salazón eran muy conocidas.
La agricultura y la ganadería son la principal fuente de recursos del "triángulo interior". La primera se basa sobre todo en el cereal, actualmente en retroceso. Hoy día hay una fuerte tendencia hacia la horticultura y los cultivos invernaderos. Es el caso de la floricultura de Benalup.
En cuanto a la ganadería es otra de las actividades tradicionales comarcales. Reses bravas pertenecientes a poderosas ganaderías se localizan en las cercanías de Medina.
Frente a la decadencia de esta región interior sometida a una economía tradicional, el litoral sigue caminos bien distintos. Poblaciones como Vejer, Conil y Zahara de los Atunes han prosperado basándose en recursos de tipo turístico. En los municipios de Conil y Zahara de los Atunes existe una larga tradición en este sentido, y hay una infraestructura hostelera y de apartamentos consistente. La belleza de estos parajes debe conservarse, como si de un recurso económico se tratara. Sobre todo en la actualidad, cuando se tiende hacia un turismo de calidad, sobre todo en la bella localidad de Zahara de los Atunes.

****Playas de Zahara de los Atunes****

Tramo: De Barbate a Tarifa, pasando por las Playas de Zahara de los Atunes.

El paisaje de este tramo resalta por su variedad y su calidad ambiental. Junto a las extensas playas de finas arenas nos encontramos con formaciones acantiladas rocosas que se precipitan al mar. Desde la Playa de Zahora a las calas del Tolmo se recorre un largo tramo de costa en el que la arquitectura natural ha ido creando espacios de singular belleza.
Las arenas se han ido disponiendo en campos de dunas ya sean móviles, estabilizadas o barjanas (formas de media luna) o en grandes mantos eólicos que se extienden bajo los pinares de la Breña. Los acantilados y las formaciones rocosas más cercanas al Estrecho, han dado lugar a calitas recónditas que guardan el más puro estado de naturaleza.

La Playa de Zahora:

Formando una pequeña ensenada de fondo rocoso y de playa estrecha protegida por un pequeño acantilado, da paso a la playa de los Bancos que se prolonga hasta el cabo de Trafalgar, dejando al pie del mar una amplia zona de arenas volanderas que rellenan el corto istmo. El promontorio de Trafalgar, desde el que se divisa buena parte del litoral atlántico gaditano y el cercano continente africano, es hoy el testigo de una larga historia de asentamientos que se inician en el Neolítico, en la Edad del Bronce, y que se continuan en la época íbero romana. Bajo sus aguas poco profundas se dispone una línea acantilada con grandes piedras, que fueron asentamiento del legendario templo de la diosa Juno. A unos tres kilómetros del cabo mar adentro, el Bajo Aceitera -llamado así porque el agua parece hervir por efecto del choque de las corientes marinas- es lugar donde los meros, hurtas, pargos y otras especies de peces de la rica fauna submarina tienen su hábitat preferido y donde la práctica del submarinismo encuentra un rincón más codiciado de toda la costa gaditana, tanto por su biología marina como por la suerte de peligros y dificultades que en ella se sumergen, requiriéndose gran experiencia y conocimiento para salir airoso de tal aventura, en la que no pocos han encontrado la muerte.

La estrecha playa de los Caños se cierra con un acantilado que va ganando altura hasta formar el megacantilado de la Breña (más de 100 m. de altura), desde cuyas paredes caen en cortina,hacia el mar o la playas, las dulces aguas de sus acuíferos, creando un ambiente único en el litoral andaluz. En lo alto, las torres de Meca y del Tajo vigilan este tramo de inaccesible costa, en la que se esconde alguna delicada cala que aprovechan los nudistas para disfrutar del baño en estado natural.

Al sur de esta costa, la Ensenada de Barbate dará lugar a espléndidas y extensas playas arenosas, que se inician con la Cala o Hierbabuena. Pocos metros más abajo la villa de Barbate, la antigua Baesippo romana, se perfila en el paisaje costero al pie de la desembocadura del río y la marismas de su mismo nombre, dejando la pequeña playa del Carmen en la orilla de la ciudad. Fue esta costa lugar de abundantes asentamientos romanos, de villas campestres y otras construcciones como el templo de Mitra, la calzada Heraclea o las numerosas industrias de salazón que aprovechaban las ricas pesquerías de atunes, caballas, congrios y otras especies abundantes en esta costa que la hicieron famosa en todo el orbe romano. El declive de Baesippo, vino a ser sustituida por una rica cultura visigoda que inspiró la construcción de ermitas como las de San Ambrosio o la de Nuestra Señora de la Oliva. El Barbate árabe o el antiguo castillo medieval de Santiago, con sucesos de su larga y diversificada historia siempre inspirada por la vida y las costumbres marineras.

Al otro lado del río Barbate, las amplias y largas playas de Pajares y Zahara de excelente calidad ambiental y entorno paisajístico. La marisma se sucede en la sierra del Retín (316 metros) hasta llegar al arroyo Candalar en cuyo margen se extiende el pequeño pueblo de Zahara de los Atunes, antiguo asentamiento almadrabero de origen íbero romano y luego fortalecido por la construcción del castillo de Zahara, en el siglo XVI, por orden del duque de Medina Sidonia, en cuyo interior se refugiaba la población de los continuos ataques de los berberiscos y se guardaban los enseres de la almadraba. Hoy es Zahara pedanía de Barbate en la que conviven pescadores y turistas que buscan la naturaleza y tranquilidad de sus playas.

Los Lances de Sara o playa de Cabo de la Plata, se alarga hacia el sur bordeada por dunas móviles y por las ricas aguas atuneras. Más abajo la urbanización de Atlanterra se extiende por las laderas de la Sierra de la Plata, a ambos costados del Cabo y torre de su mismo nombre. La playa entre las Torres, se abre en una pequeña ensenada circundada por las estribaciones de la sierra, que viene a cerrarse en el cabo de Gracia.
Estamos ya en el término de Tarifa, a un tiro de piedra de la Punta del Camarinal tras la cual se abre la bellísima Ensenada de Bolonia. El acantilado y sus arrecifes, cuyas rocas sirvieron para construir la ciudad portuaria romana de Baelo Claudia, se continuan con los campos de dunas móviles configurando un paisaje natural de excepcional calidad ambiental.
Al pie de la gran duna la playa de Bolonia, galardonada con la Bandera Azul de Europa en 1991, es un auténtico paraíso al que se suma la nostalgia de lo ancestral de su cultura milenaria.

Desde el Neolítico la Ensenada de Bolonia ha sido el hábitat elegido por sus especiales condiciones ambientales entre las que ha primado su riqueza pesquera. De todas ellas, fue sin duda la romana la que elevó este enclave a su máxima expresión con la fundación de Baelo Claudia, allá por el siglo III antes de Cristo, como ciudad inspirada en la industria del salazón y el comercio marítimo con el norte de Africa, alcanzando su máximo apogeo en la época del emperador Claudio (siglo I a. d. C.). Sus fábricas de salazón pasaban por ser una de las más importantes (sus depósitos llegaron a tener una capacidad de 1.500 metros cúbicos) y prestigiosas del Mediterréneo occidental. La materia prima principal no era otra que el atún, pescado después de su desove en aguas del Mediterraneo durante los meses de julio y agosto, pero también otros peces y crustáceos fueron la base económica que sustentó su desarrollo: el "garum" (salsa preparada de pescado) producido en estas fábricas desde la época de los fenicios alcanzó más tarde inusitada fama en el mundo romano.

Las ruinas de Baelo Claudia, permiten corroborar esta importancia. El Foro o plaza pública principal, la Basílica dedicada a la administración de justicia, el Capitolio formado por los templos de Júpiter, Juno y Minerva, el Teatro con un diámetro de 67 metros con acceso por siete puertas, la necrópolis, su impresionante conjunto fabril y el numeroso grupo de viviendas y otras piezas urbanas revelan su magnificencia que vino a durar hasta el siglo III después de Cristo, es decir, durante seis siglos. Sus ruinas hoy visitables contituyen uno de los yacimientos más interesantes y ricos de la cultura romana y una oportunidad excepcional no solo para conocer sino también para imaginar historias pasadas mientras se disfruta de la magia de su paisaje y de su ambiente natural.

A pocos metros de las ruinas de Baelo el poblado de El Lentiscar fue desde la desaparición de la almadraba hasta hace pocos años un lugar olvidado del mundo. Sus casas sencillas y humildes se han ido convirtiendo en alojamiento de turistas que buscan la tranquilidad y el retiro al borde del mar, sin importarles las precarias condiciones de la estancia. La playa con sus rizadas olas movidas por el Levante, las suaves montañas de su entorno, la cordialidad y sencillez de sus gentes.., son los atractivos del turismo ecológico que aquí se ha ido generando.
Continuando la playa hacia el Sur la cala Picacho al pie de la Loma de San Bartolomé, más conocida por las bañeras o piscinas que se forman en su costa, conserva su estado natural aunque corrió el peligro de convertirse en el asentamiento de una de las centrales nucleares previstas en Andalucia. Más abajo en la cercanías de Punta Paloma aparecen las isletas de la costa, como la que lleva por nombre la Grande, confiriéndole un atractivo singular a su delicado paisaje. Las arenas volanderas de sus playas llegan en la Ensenada de Valdevaqueros a formar una de la dunas móviles más bellas del litoral andaluz mientras que sus aguas se han convertido en uno de las campos de regatas más importante de Europa en las especialidades del windsurfing.
Desde aquí hasta la ciudad de Tarifa las playas de Valdevaqueros y de los Lances, son el hogar ideal de los windsuristas y funboaders, que han venido a llenar de vida sus playas, campings y demás establecimiento turísticos, dándole un nuevo y original colorido a su paisaje, del que destacan las velas y demás cacharrería al uso de estos originales deportistas.
Tarifa, ha pasado así de lugar inhóspito de fuertes vientos a ser cita obligada de los amantes del windsurf, con prestigiosos torneos como el "Toro Andaluz" y la "Travesía del Estrecho (tan sólo cubierta en 18 minutos por el lider de la prueba).
En el otro extremo de la playa de los Lances hallamos el lugar más al sur de Europa y punto de encuentro de los dos mares, la punta de tarifa o Marroquí en la isla de las Palomas (hoy fortaleza militar) y uno de los enclaves privilegiados de la naturaleza por la riqueza de su fauna y flora submarina, separada por un corto ismo -fuertemente castigado por el viento de Levante- de la villa de Tarifa, la antigua Iulia Traducta de los romanos o la presumible Tarif de los primeros musulmanes. Ciudad fortaleza, construida en tiempos de Abderramán III (año 960 de nuestra era y 349 de la llegada de Mahoma), fue el paso obligado de cuantos venían o iban al norte de Africa. Su plaza de gran valor estratégico, fue motivo de guerras y litigios que enfrentaron entre sí a diferentes pueblos musulmanes que llegaron a la Península en sucesivas oleadas y más tarde entres estos y los cristianos quienes la conquistaron en tiempos de Sancho IV en 1929. Dos años después en pleno asedio de los benimerines sucedería el famosos episodio de la muerte de Pedro Alfonso hijo de Guzmán el Bueno, a manos de los sarracenos.

Desde aquella punta de Tarifa hasta la Ensenada del Tolmo, la costa se hace agreste, con altos acantilados y numerosos arroyos que bajan de la sierra del Cabrito, formándose pequeñas calas -con más chinorros que arena y con sustrato de rocas- entre la punta de Canales y la desembocadura del río Guadalmesí o río de las Mujeres, a las que se accede por tortuosos y encrespados caminos, pero bien merece la pena conocer y disfrutar de sus frías y limpias aguas -ideales para la práctica del submarinismo-, de su impresionante panorámica que nos acerca al continente africano, de su ambiente natural en el que reina la paz y la belleza.

****La Pesca del Atún en Zahara****

Descripción y breve Historia:

La pesca con almadraba, es una tradición milenaria que se remonta a los fenicios, un arte de redes fijas que se colocan desde la costa hacia el Estrecho para aprovechar las rutas migratorias del atún, que viaja desde el Atlántico rumbo al Mediterráneo para dejar sus huevos en aguas más cálidas. Una vez el atún en la trampa de la almadraba hay que llevarlo desde la cámara al copo, donde es izado en la famosa "levantá", y con apenas agua, es arponeado por los almadraberos y subido a las embarcaciones situadas alrededor del copo.
La Almadraba de Zahara de los Atunes comienza su andadura con el privilegio concedido por el rey Sancho IV a los "Guzmanes" por sus gestas históricas en la defensa de la plaza de Tarifa. Sus descendientes, los Duques de Medina Sidonia se encargaron de la construcción del "castillo de las almadrabas" (también llamado palacio de Jadraza) en el siglo XVI, para la gestión de la almadraba, cumplia una función defensiva de los ataques de los piratas berberiscos y una función de factoría para la conservación y salazón del pescado.
La pesca del atún proporcionaba una ingente cantidad de beneficios al Duque, aproximadamente ochenta mil pesos y daba trabajo a unas 1.500 personas. De las cuales la mayoría estaba formada por gran cantidad de filibusteros, pícaros, condenados a galeras y gentes de mal vivir; que huyendo de la justicia, se enrolaban en las filas de la almadraba. Ya Cervantes en su Ilustre Fregona habla de ellos como el "Finibusterre de la picaresca" (se dice que la escribio en el Castillo de Zahara de los Atunes).
Alrededor de la Almadraba de Zahara de los Atunes, a cuyo frente había un capitán y un justicia mayor, se reunía gran cantidad de armadores, carboneros, taberneros, alguaciles, barqueros, candeleros, esclavos..que hacían que el pequeño pueblo bulliera por el negocio del atún.

Todo confluía y terminaba en los mercaderes que compraban tanto el atún "legal", como el de "sisa" (el robado por los pícaros y fugitivos). La realidad del espectáculo de la pesca del atún hoy es bien distinta por un sector en reconversión y el descenso año tras año de las capturas. Motivo por el cuál el pueblo de Zahara de los Atunes ha vuelto su vista a un floreciente y creciente turismo estival.

Un día en la Almadraba de Zahara de los Atunes.
Un persistente viento ha impedido la faena hasta que el pasado jueves una tregua del levante permitio retomar la ceremonia almadrabera. Durante dos meses, los almadraberos se han dedicado a calar todo el complejo sistema de mallas bajo el agua. La última red en instalarse es el copo, más gruesa y resistente porque deberá soportar el peso de los atunes. Aprovechando la llamada luna de mayo, con el mayor tránsito de los atunes se inicia la campaña.
Tras muchos días de viento, el ritual se retoma con buen ánimo; a primera hora, los buzos han comprobado que hay atunes suficientes. Bajo el mar, han quedado atrapados entre las mallas. Pero todavía hay mucho por hacer. Las embarcaciones de canto, de tierra y de fuera, se aproximan sigilosas al copo, mientras que otras dos, la testa y la sacada completan el cuadrado a cada lado de la red. Desde un barco de menor tamaño se lanza el atajo, otra red que servirá para empujar a los atunes desde el buche de la almadraba hasta el copo.
Los pescadores de la sacada van subiendo esta gruesa red mientras en la testa se preparan para recibir los primeros atunes al tiempo que comienzan a notarse los primeros aleteos. La red se va izando, los atunes se esfuerzan en escapar y del mar brota espuma como si estuviera hirviendo.
El capitán coordina la operación desde la sacada, lanza gritos desde la testa: ¡Arría, arría!. Se han bajado ya los garfios para atrapar a los animales. Algunos hombres se han tirado al agua. Llevan cuchillos. Un corte en la agalla asegura una muerte rápida y garantiza una carne de máxima calidad. Para subirlos, los enganchan y las grúas los suben, aunque el esfuerzo de los almadraberos es fundamental. Se abrazan a los atunes y, aunque algunas piezas superan los 200 kilos, logran elevarlas aprovechando los impulsos agonizantes de los animales.
La ceremonia es visual. El mar de espuma blanca que se tiñe de rojo, impermeables naranjas que aguardan, los hombres empapados que se agarran a los atunes sumergidos entre las redes. Es también sonora. Los gritos intercambiados, los apodos de pescadores que se lanzan para ahorrar palabras entre el vocerío y el viento, los aletazos sobre cubierta.
Es una exaltación de sangre y mar, una fiesta por la muerte del atún que da la vida a 600 familias de la zona. Dura apenas una hora y se cierra con gritos desbordantes de los almadraberos. Desahogo al cansancio y expresión de alegría por una aceptable levantá. Un total de 123 atunes pasan a la testa, donde son guardados en compartimentos con agua hielo. Las bajas temperaturas garantizan que el producto sevirá para su consumo en crudo, tal y como lo quieren lo japoneses, los principales clientes, que esperan en puerto con sus barcos. En el regreso, las caras son muy distintas a las de los anteriores días.
Una semana de sequía, de madrugones en balde, de paso a gestos amables y risas. Aunque persiste el pesimismo por el descenso en las capturas (se han reducido en un 80% en los últimos seis años).
El capitán comenta: "Hoy sacamos 123 atunes, pero hace unos años salían 300 ó 400". Una preocupación que se extiende a las familias. Ya en puerto limpio de sangre y sal, el capitán vuelve a su casa y su mujer podrá seguir evocando recuerdos a través de un olor familiar.

****Visitas y excursiones desde Zahara****

Barbate
Situada a 9 Km. de Zahara de los Atunes, dirección Cádiz, en el entorno que los griegos denominaron Columnas de Hércules, el término municipal de Barbate ocupa una superficie de 141,63 Km2 y limita con el término de Vejer al Oeste y al Norte, y con el término municipal de Tarifa al Este. Disfruta de un entorno natural privilegiado. Por un lado un litoral que se extiende por 25 Kms. de costa de excepcional calidad con playas de distintas características y usos denominadas (de oeste a este): Mangueta, Zahora, Los Caños de Meca, Hierbabuena, Nuestra Sra. del Carmen, Cañillos, Pajares y Zahara de los Atunes.Recomendamos la visita al Puerto Pesquero de la Albufera, para asistir a la descarga del pescado fresco y su posterior subasta en la Lonja (obra del arquitecto Casto Fdes. Shaw).

Parque Natural de la Breña y Marismas de Barbate
El Parque natural de la Breña y Marismas de Barbate alberga una diversidad paisajística que comprende acantilados, pinares y matorral mediterráneo, dunas, marismas y playas, por lo que es posible elegir gran cantidad de rutas según el ecosistema elegido. La Oficina del Parque Natural (Tfno: 956 590 071) dispone de completa información sobre rutas y lugares de interés para la observación de la fauna y flora propias de esta zona, de alto valor ecológico. Sin olvidarnos de su impresionante acantilado de 100 m. sobre el nivel del mar que se extiende desde los Caños de Meca hasta la playa de la Yerbabuena. Áreas Recreativas: Jarillo, Majales del Sol, Caños de Meca y Las Quebradas. Miradores: Torre del Tajo y Del Acantilado. Senderos peatonales: Torre del Tajo, Del Acantilado, Torre de Meca, Caños-Torre de Meca y Marismas del Barbate.

Vejer de la Frontera
En Dirección a Cádiz, cogiendo la comarcal CA-2216, nos encontramos con esta bella localidad, situada a 19 Km de Zahara de los Atunes. Declarada conjunto histórico artístico en 1976 . Tiene numerosos vestigios de la época romana (Villa de Libreros y el Horno del Chorrillo), pero sobre todo, tiene un gran patrimonio árabe-islámico de lo que da muestra la puerta del castillo (S. XI), gran parte de sus murallas y el discurrir tortuoso de sus calles. Su actividad se centró durante el Siglo XIX en la producción agraria y ganadera, actividad que sigue centrando la vida de este bello pueblo. De ello da prueba su gastronomía, donde destaca su magnífica carne de retinto. Entre los itinerarios naturales, resulta de intererés la visita a Santa Lucía, a 4 Km de Vejer, la ladera de la meseta de La Muela. Declarada Monumento Natural por la riqueza de su paisaje.

Baelo Claudia
Saliendo de Zahara de los Atunes dirección Tarifa, por la N-340, nos encontramos con la Ciudad de Baelo Claudia, situada en el oeste de la ensenada de Bolonia, dentro del Parque Natural del Estrecho de Gibraltar. Conjunto histórico de la época romana (finales del siglo II a. de C), su importancia radicaba en su potente industria pesquera, fundamentalmente del atún; debido a ello, la industria del salazón del pescado y de las salsas del mismo, el famoso "garum", fueron sus principales fuentes de riqueza. El itinerario de la visita discurre por el foro y sus alrededores, los templos del capitolio, dedicados a Júpiter, Juno y Minerva, la curia, las tiendas y viviendas, la basílica y el mercado. Prosigue con el teatro, las termas, las factorías dedicadas a las salazones del pescado, las murallas y la necrópolis. Dirección/Crta. N-340, Km 70,2 Tfno: 956 688 530.

Playas de Bolonia
Las playas de Bolonia son de las mejores playas de la Provincia de Cádiz, se enmarcan en un bello paisaje, formado por las sierras de la Plata y San Bartolomé. De aguas cristalinas y fina arena, tienen una longitud aproximada de 4 Km. y una anchura media de 100 metros. En todo su litoral proliferan las dunas costeras. Unas se encuentran estabilizados por la vegetación, otras, todavía vivas, dan un aspecto desértico a sus playas. En la parte occidental de la ensenada de Bolonia se ha formado una gigantesca duna de más de 30 m. de altura. En su cresta se ha construido una empalizada de cañas con el objetivo de parar su constante avance. Playas provistas de todos los servicios, incluido un puesto de la Cruz roja, dispone de alojamientos, restaurantes y chiringuitos. Frecuentada por surfistas, aunque con un oleaje moderado. Al final de las dunas existe una zona nudista.

Tarifa
Siguiendo la N-340, a 40 Km. de Zahara de los Atunes, nos encontramos con Tarifa, la ciudad más meridional de Europa, limita al este con Algeciras y Los Barrios, al nordeste con Medina Sidonia, y al norte con Vejer de la Frontera y Barbate. Se encuentra situada a 13,5 Km. de Africa. Nos sorprende con un entorno natural diverso y rico. Por un lado su pertenencia al Parque Natural de los Alcornocales, reserva natural y faunística, y por otro un litoral cercano a los 40 Km. de extensión, marcado por la existencia de playas de gran belleza . Privilegiada por sus horas de sol, atrae a surfistas de todo el mundo. Puede visitar Tánger, ya que se encuentra a 35 minutos en Ferry desde su puerto. También es digno de visitar el Castillo de Guzmán El Bueno (comenzado por Abderramán III en el año 960.). Desde su muralla sur hay unas maravillosas vistas del Estrecho de Gibraltar.

Número de registro: CABEZA

Referencia Rentalia num: 728320

Características del apartamento

Jardín

Piscina

Muebles de jardín

Aparcamiento

Piscina compartida

Jardín compartido

Vistas al mar

Parque infantil

Tv

Tv cable/satélite

Sábanas

Toallas

Calefacción

Cuna

Secador de pelo

Lavavajillas

Microondas

Lavadora

Plancha

Cafetera

Admite mascotas

Ascensor

Fuera del casco urbano

Pista de padel

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Dirección

Atlanterra Playa, Zahara de los Atunes

39770 Zahara de Los Atunes Cádiz (España)

Ubicación y entorno

50 m a la playa, 4 km al centro de localidad, 150 km al aeropuerto, 20 m al supermercado

Actividades

300 km de una estación de esquí, 20 km a un campo de golf

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